lunes, 21 de febrero de 2011

Hormigón armado


 
El hormigón es la palabra más fuerte de la construcción. Se llama al hormigón la mezcla hecha con arena, gravilla, cemento y agua.

Hay diferentes proporciones que varían según la demanda de resistencia, por ejemplo, para un forjado utilizaremos un hormigón rico en cemento portland y para un solado utilizaremos otra mezcla de proporción más pobre, esto es menos cemento.

Antes, cuando yo era más joven y estudiaba las resistencias de los materiales, llamábamos a los hormigones por su proporción. Por ejemplo, llamábamos a un hormigón rico a una proporción 1:2:4 ó 1:3:6, lo cual quiere decir en el primer caso una palada de cemento portland, dos paladas de arena y cuatro de gravilla. En el segundo caso tendríamos una palada de cemento, tres de arena y seis de gravilla.

Para un hormigón más pobre podríamos utilizar la proporción de 1:5:10 que ahora ya sabéis interpretar.

Todo esto ha cambiado y ya está en desuso las proporciones para hormigón en masa. Ahora se le denomina mas por la cantidad de cemento portland que contiene por metro cúbico; Hormigón 200, 250, etc.  

Además ahora se utilizan en planta otros aditivos según la zona geográfica en que se halle la construcción. Se utiliza mucho la denominación por ambiente I, ambiente II, etc. Esto es teniendo en cuenta la humedad relativa  la temperatura de la zona.

Como nosotros no queremos saber mucho acerca de tecnicismos  lo que más nos interesa es ir al grano.

El hormigón se utiliza muy mucho, es relativamente barato en relación a sus prestaciones.

En comparación a otros materiales es el que permanece más respetuoso con las subidas de precio.

Permanece prácticamente inalterable con el paso del tiempo, ofreciendo muy buenas cualidades constructivas.

Admite infinidad de diseños y formas.

Muy fácil de trabajar y moldear.

En combinación con el acero nos ofrece lo mejor de dos mundos. Hacen una pareja sublime y se complementan a la perfección.

El hormigón confiere al hierro un clima inalterable y el hierro confiere al hormigón más resistencia a la tracción, pues el hormigón trabaja muy bien a la compresión, pero mal a la tracción.

El hormigón es un material que se puede combinar bien con otros materiales más ecológicos admitiendo cualquier forma imaginable. Ya sabemos que el cemento no es ecológico, pero en lograr un equilibrio está la gran lucha de muchos arquitectos. A pesar de su mayor impacto ambiental, no podemos negar que el hormigón ha sido un gran avance para la construcción. Hay casas muy ecológicas las cuales tienen una estructura de hormigón que les confieren una resistencia y solidez imposible mediante la utilización de otros materiales.
Hay un factor tan importante como la mezcla en sí, el molde. El molde o normalmente llamado encofrado es la parte más crítica del trabajo.  Si el molde no está bien, el pastel no saldrá bien. Esto es lo mismo. En la medida  en que somos pulcros al realizar el encofrado, obtendremos los resultados.

Que no os importe dedicar a encofrar todo el tiempo necesario. Realmente se destina más tiempo a preparar correctamente las tierras y a preparar el encofrado que a rellenar de hormigón.

Si no sois pulcros al realizar el encofrado os pueden pasar principalmente dos cosas desastrosas; que el encofrado se os abra y el hormigón se escape a su libre albedrío y la segunda que el encofrado esté mal ejecutado y el resultado sea tan penoso que haya que picarlo posteriormente y volver a hacerlo.

Creedme si os digo que estas dos circunstancias se dan muy a menudo en este mundillo.

Pasos:

-       Preparación del terreno.
-       Encofrado.
-       Poner hierro.
-       Hormigonar.

Cuando vertáis el hormigón dentro del encofrado es conveniente “vibrar el hormigón”. Todos sabemos lo que es un vibrador, aunque sea de oído. Pues en el mundo de la construcción los hay y son de grandes dimensiones. Si no disponéis de vibrador os podéis ayudar de un palo o similar.

Con el palo removéis enérgicamente por el interior del encofrado y a medida que vertáis el hormigón. También podéis dar unos golpes por la parte exterior del encofrado. Pensad que la idea de vibrar es la de minimizar la formación de partes huecas en el interior del hormigón para que  sea lo más compacto posible.

Otro punto importante cuando amaseis hormigón es que no podéis abusar con el agua para darle plasticidad. Para que os hagáis una idea, es mejor ponerle una palada de cemento menos a la hormigonera que pasaros con el agua. También es importante amasarlo bien antes de verterlo.
Preparará una entrada para el tema de los encofrados, pues aunque sencillo en si, requiere, como os he dicho, mucha atención en su ejecución, además de unos conceptos básicos en carpintería.
Es un hermoso espectáculo cuando desencofras y compruebas que el resultado es lo que realmente se esperaba. A los que os guste la cocina, es comparable como cuando haces un pastel y desmoldas. Ahí está el resultado.

2 comentarios:

Unknown dijo...

Hola
Y entonces cuando se hace a mano no se le pone ningún aditivo?

tomas Jiménez dijo...

Es para la construcción de un aljibe de hormigón armado