martes, 25 de enero de 2011

Muros de Piedra

Los albañiles de antes no tenían las maquinas para trabajar la piedra que tenemos ahora. Todo lo hacían a golpe de cincel y puntero.

Un albañil antiguo que estuvo trabajando para mí me dijo una vez que las piedras tienen nueve caras y cada una de ellas compone con otras nueve. Resulta muy laborioso realizar un muro de piedra, pero el resultado puede ser espectacular si se han respetado unos mínimos conceptos sobre traba  línea. En los muros de piedra el nivel va en función de otros parámetros muy sutiles y que tienen que ver con la plástica, como rozando el arte.

Una vez acabado, un buen muro de piedra se observa desde una cierta distancia, como un cuadro en el que queremos observar principalmente el conjunto y no el detalle. Si habéis curado muy bien el detalle, la visión de conjunto será maravillosa. Pocas cosas pueden transmitir tanta belleza, fuerza y solidez como un buen muro de piedra.

Muros de piedra los hay de muchos tipos, pero nunca confundáis un simple aplacado de piedra, que también tiene su mérito, con un muro de mampostería.

A medida que somos más detallistas al trabajar la piedra y lograr que las grietas entre piedras sean más delgadas, solemos decir, que está más concertada. Está más escuadrada y más careada.

Es importante seguir la ley de traba y línea. Si así lo hacéis, conseguiréis un resultado espectacular.

En cuanto al relleno, los muros de piedra pueden ser de piedra seca o con junta de mortero.

Los de piedra seca son realmente difíciles de realizar y muy laboriosos, resultado que da un muro de una belleza incalculable, algo tan sublime que se adapta al entorno como algo natural propio. Es cuestión de paciencia y valentía.

Por otro lado, los muros con junta de mortero os van a ser mucho más sencillos de realizar, más rapidez de ejecución y mejor solidez. Podéis lograr un muro de categoría si lo hacéis de esta manera y no tenéis que complicaros con la piedra seca si no podéis.

Podéis lograr muros de mucha belleza, simplemente dando un golpe a las .piedras por la mitad y poniendo las caras resultantes en la cara vista del muro. Además con este sistema podemos reducir el grosor del muro.

Con este sistema os aconsejo un grosor total de unos 12-15 cm. Por dentro del muro vais rellenando con las cascaras y sobras de mortero y piedra.

Podréis llevar unas hiladas más uniformes y no tendréis que ser tan cuidadosos en los cortes, aprovechareis mucha piedra y más rapidez.

La traba en las hiladas ha de ser uniforme. Nunca os han de coincidir dos juntas verticales en el mismo sitio a no ser que lo decidáis vosotros para enrasar grosores de piedras contiguas.

¡Ánimo!